• Cristián Ritalin León

Waiting

Y por mientras, este maldito sentimiento de entretiempo. Luego de tirar la bomba en BBDO –donde todos concordaron conmigo, aunque a la mayoría le dio lata de que me fuera-, esta semana se vino con la misma carga de trabajo, pero con una mirada más de vitrina. Como que estoy acá pero no. Efecto Fantasma, que le llamo. Así que hoy fogueè mis penùltimos cheques restorán con la manga (H, Ignacio, la Fran y Carr) en el Ruby, y de ahì pasamos a tomarnos un helado al recién inaugurado Tavelli de Isidora Goyenechea mientras filosofeábamos sobre el medio publicitario. Un must veraniego (el helado, porque filosofar es un must atemporal), ahora que el encargado de la gelatería es un italiano que está haciéndole pelea firme al Fragola y el Bravissimo. Y se nota. El After Eight y el de mango son absolutamente imperdibles. Probad. Pero blá. Vuelvo a lo mío. Al dedo que acaba de presionar “eject” y espera que salga el disco. Así me siento. Haciendo backups, pensando de reojo en las cuentas que me vienen (Capel, Mall Plaza, Samsung, Nescafé, etc.) y en las cosas que dejé sin hacer. A nivel de pega, al menos. Porque para hablar de la vida, se notó el cambio cuando me vine acá. Más vida por los “chiches” anexos –entre los cheques restorán, que te hacen asiduo a las salidas grupales, las salidas temprano los viernes y la vista espectacular que tengo en mi ventanal, las celebradas y tal-, que se resumieron a más amigos y más independencia. Eso me lo gané. Lo tengo. No voy a perder a mis amigos de acá por el cambio. Ahora, además, voy a estar un paso más arriba en mi carrera. Y eso es lo que más me tiene ansioso. Probar qué tan bueno soy para este cargo. Un puesto que, de más está decir, es como el de un Director Creativo Jr. Un pre; la vitrina real para probar y probarme a mí mismo si me gusta o no. Y de las platas, nada que decir. Se viene mi segundo hijo y se agradece. Pero lo que verdaderamente me llama está a nivel profesional. Seguir haciendo carrera en una agencia con una red global muy firme. Postgrados en el extranjero, dentro de la red; presentaciones en otros países, task forces en Latinoamérica, licitaciones internas…

Se viene el 2006. El año del perro. Qué casualidad, porque los que más fieles me fueron todo este tiempo, son los mismos a los que vuelvo. Back to basics, back to home.

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