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  • Foto del escritorCristián Ritalin León

Una alegre despedida


El chef del Mikado ya no es japonés. Es chileno. Y no es tan serio, se rie de los chistes y hasta perdió la concentración un segundo cuando nos dio un ataque de risa grupal. El Mikado sigue igual que siempre. Con sus pececitos de colores en la entrada (¿sashimi para alivianar la espera?), su música oriental (que volvió muy surrealistas los discursos de despedida para la Yorka y Richi), y sus mesas-cocina de siempre. Mesas que, por ser sólo para 8, tuvimos que apretujar cosa de caber los 12 en una sola y ver el show lo mejor posible. Todos juntos. Así que luego de jugar velozmente con Sebastián (entre las pinturas y las despedidas tengo re botado al pobre en estos días), a las 8 en punto ya figuraba entrando al restorán. Media hora más tarde el ambiente ya estaba prendido y yo le hacía un curso flash del uso de palitos a Richi. Perro Plástico, entre tanto, miraba el sushi como si nunca los hubiera visto en su vida (de hecho siempre lo he dicho: los hombres son de marte, las mujeres de venus y el perro es de Saturno, o algo). Así que ni lo probó. Ni eso, ni la “palta” que todos le pedíamos que probara porque es lo más rico del sushi. Nah, no funcionó la clásica. Luego, una exquisita sopa Miso con cebollín, Nori y tofu… seguido del shosss a cargo del chef: clin clin, paf, paf… una cebolla desarmada por un cuchillo y vuelta a armar con las capas invertidas, aceite en el centro y ¡WOOOSH!, volcán Ya! Y mientras yo pedía una cerveza japonesa para entrar en ambiente, todos comíamos y conversábamos y veíamos el show de camarones saltando, arroz volando y uno que otro trozo de pescado cayendo magistralmente en nuestras bocas. ¡Bue-ni-si-mo! De ahí, la despedida del chef con aplausos… Y empieza el surrealismo mismo: entre los postres y los whiskys y los bailey`s, empiezan los discursos de despedida. Les hicimos entrega de los dibujos que les hice, con la dedicatoria de cada uno escrita alrededor, y recordamos los buenos tiempos. Richi llevaba 21 años en BBDO. La Yorka más de 6. Uf. Pero todo bien. Richilopitecus a a empezar su negocio de fotógrafo, la Yorka quiere darse un tiempo y ver si sigue con sus joyas y sus cuadros y su ropa… Y el resto, acá. Así somos, así nos gusta. La nota freak? Perro Plástico yéndose empelotado cuando Cara de Loco (nótese los nombres que tenemos!) le agradece a Richi por haber evitado matar al perro plástico en un arrebato hace unos años. Y lo dice serio, como agradecido de verdad. ¡Plop!. Talking about being freak… Y métale conversa y métale ron y cerveza Asahi (como la Corona pero más seca y con una espuma mucho más densa), mientras llegaba nuestra hostress a hacernos origamis. Más aplausos. Más salú salú. Más abrazos sentidos medio alcoholizados y la música de Kung Fu que no para de sonar mientras me despido por última vez de Richi (la Yorka sigue hasta mañana) y pensando que qué heavy vivir 21 años en un lugar e irte. Y bueh. Como dice Roberto, “el mundo sigue ahí”.

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