• Cristián Ritalin León

Mi Guatoncho

A pito del cambio de casa, donde uno vuelve a encontrar cartas, libros y fotos perdidas, a mi hijo mayor (8), le dio por ver nuestros DVDs caseros. Así que antenoche, todos estábamos pegados en horario prime viendo el DVD que recopila desde su ecografía hasta que sopló su primera velita.

Corte a hoy a las 15.00. Clínica Las Condes: La primera operación (nada grave, una especie de circunsición por una estrechez en el canal) de mi guatoncho… y yo me encuentro tomando su mano, con un pitido monótono y todo vestido de blanco. Solos él, yo y uno de los médicos. Flashback fuertísimo. Hace menos de 24 horas estabamos viendo (y reviviendo) el momento en que él había nacido. Y yo, con la Romi prácticamente desangrándose en la habitación del lado, jurando de guata que era viudo. Que eramos sólo los dos. Que todo lo que esa manito enana tenía en el mundo era yo.

Así que imagínense revivir eso. La misma mano (ahora mucho más grande) tomando mi mano. El mismo olor. Los mismos sonidos… Los ojos se me humedecieron. Puede sonar una estupidez, pero fue demasiado fuerte. Demasiado igual. Así que tragándome todas las emociones -lo vi muy asustado, con sus ojitos vidriosos sobre la mascarilla de la anestesia-, apreté fuerte su mano, y le repetí exactamente lo mismo que le dije hace casi 9 años. Cuando todavía no podía entenderme. “Tranquilo, mi amor. Tu papá está aquí. Y yo de aquí no me muevo”.

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