• Cristián Ritalin León

Lost in Santiago

Hoy me desperté a las 6 de la mañana. La Romi ya tenía el auto cargado de la noche. Mi guata, apretada. Supongo que por lo de la carretera y los niños y qué se yo. Desayuné con ella cuando el sol todavía no salía. Echándolos de menos ya. Vestí al Nico. Bajé unos bolsos. Me despedí, subí y el portazo retumbó en el silencio absoluto del departamento. Heavy.

A las 8 me había leído ya todos los diarios del domingo. Los del sábado. The Clinic. Sin poder creer que tengo 83 canales y no hay nada bueno en la tele. Ni en el satélite. Ni en internet. El celular a un lado y yo pensando en quién cresta queda en Santiago por estos días. A las 8 y media me duermo otra vez. Despierto a las 12. Me levanto, hago la cama y siento el sonido de la cola de la mopa golpeando el suelo. El único sonido en todo el departamento. Prendo la radio mientras mi celular me mira de reojo. ¿Quién cresta queda en Santiago en estos días? Me ducho. Cocino pastas. Invento una salsa de tomates y atún, y como mientras hago zapping. 83 fukin canales y yo haciendo zapping. A las 14.15 me acuerdo que quería ir al cine. Tomo las llaves, la moto y parto al Hoyts. Al cerrar la puerta, me impresiona el nivel de simpleza: llaves. Cerrar. Salir. Hablo con la Romi mientras manejo. Escucho una canción exquisita en la Zero mientras compro una coca light en el camino. Sigue la misma canción cuando la cajera del Hoyts me ofrece una promo con mis chocolates favoritos. Weird. Así que me compro mis Droste y apago el celular mientras me meto a ver Clovefield, de JJ Abrams. El de Lost.

Es rico ir al cine solo. Me encanta. La sinopsis de Ironman, increíble. La película… mmbuena. Entretenido el formato, pero ninguna maravilla. Me enchufo a la Zero otra vez. Salgo. Bajo. Tomo la moto. Nadie en Santiago, así que dejo que me lleve. No pienso hasta que me estoy bajando en el Jumbo. Pago la cuenta, vitrineo vinos y salgo con un merlot para la semana y un par de Dews. Y es raro, pero no me siento parqueado. O al menos no lo siento hasta que vuelvo al depto. Portazo con rever. Cric. Cric. Cric. Trato de ver Jumper online, pero demora demasiado. Me meto a Internet. Hojeo a Gaiman. Veo uno de mis cuadros en el pasillo y me da por retocarle una parte. Ordeno mis discos. Ordeno mi closet. No sé qué más ordenar. El depto quedó como pa foto. …Y el celular me sigue mirando. Son casi las 11 de la noche y me sigue mirando. Y yo sigo preguntándome que quién queda en Santiago. Y parece que yo nomás.


Pd: al menos Bill Murray está igual de parqueado que yo, en Perdidos en Tokio. Claro que no es malo parquearse con la Johanson, no?

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