• Cristián Ritalin León

Lata. lata. Lata. Lata. Lata.

Viernes de pastelito, de sácate-la-cresta en el gym y de darte cuenta de que ya se te fue la semana y métale trabajar. Claro, da por etapas. Revisando los posts de hace 2 meses en los que no tenía nada que hacer, me pregunto por qué todo es siempre así. En el colegio, todas las pruebas vienen juntas. En la universidad, los trabajos de todos los profesores se entregan el mismo día… En la agencia, es locura o fomedad. Blanco furioso o negro absoluto. Nada de grises. Y por mientras me empieza a salir barba, el sol sale y se entra y sale y se entra… y me doy cuenta de que en toda la semana el máximo carrete fue ir a comer comida china en el restorán frente al Mikado, y la Coté y Gregorio y un cuba libre en mi depto. el día anterior, porque la Romi sigue con ascos y sueño y la semana no dio para más. Aparte, el zapping mental me dio fuerte en estos días. Apenas hojeando el diario, metiéndome a MSN para ver quien está y salirme de una, viendo películas entrecortadas y hablando lo justo y necesario. Autismus ferreus. ¿Signo de stress? … Nah, signo de lata. Estuve lateado toda la semana, y sigo lateado. Y estas no son razones, pero sí aceleradores de la lata: i`m totally broke, mi cellphone`s broken too, a mi moto se le quemó una luz –todo un cacho, porque tengo que ir a 10 de julio a comprar el fukin`repuesto de $100-, al auto le falta una tapa de rueda, la Romi parece un zombi con sus ascos y latas y Sebastián está demasiado mañoso. Y, claro, no he hablado con casi nadie en toda la semana. Ya, circulen, circulen. No les vaya a contagiar mi lata de hoy. Buen finde, y manden buenas vibras. Agh, que lata.

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