La Contracultura en la era de la IA
- Cristián León
- 20 ene
- 2 Min. de lectura
Hay algo que no ha cambiado nunca en comunicaciones ni en marketing:
si no llamas la atención, no existes.
La diferencia es que hoy llamar la atención se volvió fácil.
Demasiado fácil.
Imágenes perfectas. Videos impecables. Textos correctos.
Todo en alta definición. Todo wow. Todo pristino.
La inteligencia artificial puso ese estándar al alcance de cualquiera...
Pero cuando todos pueden hacerlo, deja de ser ventaja.
Entonces, se nos aparece la pregunta que muchos prefieren esquivar:
¿cómo te diferencias cuando la perfección técnica ya no distingue a nadie?
La respuesta suele venir desde un lugar poco cómodo para la industria, pero muy fértil para las marcas que entienden la importancia de la diferenciación:
La contracultura.
Cuando todos gritan, bajas el volumen.
Cuando todos bajan el volumen, apareces con fuerza.
No por pose. Sino que por entender el momento. El ser distinto. El diferenciarte (la razón de hacer marketing no?!!)
Hace unos meses, Simon Sinek lo decía simple y claro en el maravilloso Diary Of a CEO: "las cosas hechas a mano siempre van a tener valor".
Podrán existir máquinas capaces de producir platos perfectos, idénticos, sin error. Pero un chef humano cocinando para ti, con detalles, obsesión y riesgo, sigue jugando en otra liga.
Es más: la IA nos gana al ajedrez hace décadas.
Y aun así, verlo no emociona a nadie.
No hay tensión. No hay riesgo. No hay historia.
Gana siempre… y da lo mismo.
Para mi, la épica está en otra parte. En la posibilidad del error. En la decisión humana.
En esa imperfección que vuelve memorable lo que podría haber sido solo correcto.
Por eso Maserati y Lamborghini no son solo autos.
Son relatos.
No por sus cifras técnicas, sino por la idea de manos, tiempo y oficio que hay detrás.
No son productos optimizados: son decisiones conscientes de no parecerse a todos los demás.
A mano.
Algo que, más que nostalgia, es una lectura cultural.
Mira lo que hizo Apple esta Navidad: una pieza construida con efectos prácticos, marionetas reales, materia física. En un mundo donde podrían haber renderizado todo en segundos.
O -también Apple, que irónicamente tiene serios problemas con la IA en estos días- el nuevo opening de Apple TV+: una secuencia hecha 100% a mano, justo cuando lo digital se volvió obvio.
Ahí está la clave.
"Cuando lo perfecto se vuelve estándar, lo humano se vuelve aspiracional. Cuando todos hacen lo mismo, no hacer lo mismo pasa a ser una postura".
Pero no me malentiendas. Soy un fan y ávido usuario de la IA. En la agencia la usamos mucho. No. Creo que la contracultura no es rechazar la tecnología: Es decidir cuándo no usarla.
O cuándo usarla solo como herramienta, no como discurso.
En 2026, me atrevo a poner mis fichas en que las marcas que van a destacar no van a ser las que “usen mejor la IA”.
Sino que las que sepan cuándo salirse del molde… y bancarse esa decisión.
Hoy cualquiera puede producir algo “bien hecho”.
La diferencia sigue estando en otra parte: en entender el contexto, leer el clima cultural y atreverse a no seguir la corriente.
Eso, todavía al menos, no se automatiza.




Comentarios