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  • Foto del escritorCristián Ritalin León

Cortocircuito


Me tomó desprevenido. No pensé que me iba a pasar a estas alturas… Pero pasó. I losted it. Me frikié. Total y absolutamente. A ver. Rewind. Anoche me quedé trabajando en los videos de la fiesta –luego de toda una tarde entre productoras, locutores y sobreimpresiones varias-, editando y sonorizando entre cámaras y comida china como hasta la 1.30 am. De ahí, ¡POING! Suena el despertador. Salto como resorte y a la ducha sin escalas; me hago un desayuno to-go flash (mientras mi nana me ve raro, porque eso de que no me guste que me hagan mi desayuno le parece de lo más extraño), corro hasta la moto y vuelo hasta la office.. Al llegar… ZAS! Frekeado. Me pideron unas míseras menciones y no fui capaz. Un texto para L-200? Nah. Nada. Té supremo? Mmm nope. Ni una idea. Agotado. Seco. La pesadilla del pibe. Así que a duras penas atiné a seguir a la manada de poleras negras para la sesión fotográfica para un reportaje de La tercera sobre la “Agencia del año” – ojalá retoquen mis ojeras-, volver a mi escritorio y rumear mi bloqueo. Tic. Tac. Tic. Tac. A la hora de almuerzo -cuando volvía a los guiones para la fiesta y casi me jalaba una taza de café- mi buena dupla H me quita el teclado de encima y me invita-obliga a aplicar Terapia de reconstrucción. En español, piscina, KFC y sol. Ravotril natural. Justo lo que el doctor recomienda. Soundtrack: back again. A las 15.00 estoy como nuevo. Cual Birdman, vuelvo al ataque. Tirando ideas. Buscando referencias. Back to rail. Phew!… me salvé. El resto del día -y de la noche- siguen normal: se se me ocurrió todo lo que tenía que ocurrírseme, sigo con el video a las 10.30 pm (comiendo una hamburguesa del Fast Good que sí que es good, aunque no vino nada de fast) y tecleando a velocidad crucero mientras juro y rejuro que la fiesta se viene increíble, pero olvidemos una probable secuela. Porque de esas, solo voy a tener una secuela mental.

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