• Cristián Ritalin León

Catholic purch

En el extraño intermedio en el que me encuentro desde hace tiempo, en que me siento entre católico y budista, odiando los dogmas y la disgregación que crean las religiones en general, me toca ir –más que nada por la Romi- a las famosas “Charlaaaas de Bautizooooo” para Nicolás. Léase con bostezo de pormedio. Una verdadera lata. Por la hora (8 pm), por los temas a tratar (que ya me los mamé unas 323.000 veces en mi colegio, por la gente que va (camisitas polo, dockers, pelito corto, risas forzadas a lo Mr. Ed; todos formateados) y por el estilo especialmente pechoño de la tipa que nos tocó, que hace que me revuelva en el asiento mientras la Romi me fulmina con una mirada de “Noooo, no digas nada”.

Cuando nos casamos le dejé en claro al cura de las charlas lo que me estaba pasando. Católico? Mm no sé, oye. La infalibilidad del papa no me la creo, la virginidad de María (que fue “establecida” apenas hace unos siglos) y los dogmas del estilo (voz estertórea con eco) “¡tu hijo de 4 meses que apenas se puede la cabeza, es un pecadorrrrr; no es hijo de Dios hasta que pagues las 10 lucas por la ceremonia y le echemos agüita en la cabezaaaa!!) me hacen lanzar un “Mmmyiiiaaaa…” mental mientras ella habla con retóricas cantinflísticas que no dicen nada. Como siempre. No me vengan con tonteras, porfa. No en esta época. ¿O el condón?! ¿Por qué no se puede usar condón? Porque los espermios son vida. ¿Ah, sí? ¿Entonces por qué los jesuitas tienen un libro sobre las técnicas de masturbación? ¿O me van a decir que los curas tienen sólo poluciones nocturnas? Juan Pablo II hablando sobre el pecado que es usar condón en un país como Africa, con la tasas de natalidad, pobreza y SIDA más alta del mundo?… No, pueh. Eso no es muy cristiano que digamos. Y de infalibilidad de criterio no tiene nada. Pero ese no es el punto; estoy desvariando. El punto es este: cuando me casé el cura me dejó ser. Le expliqué lo que pensaba –y en algunas cosas me dio toda la razón-, y le quedó claro que para mi la ceremonia era más importante por el hecho de tener a toda mi familia junta y estar siendo casado simbólicamente en presencia de Dios (porque está en todas partes, mansa novedad) que por el cura que nos ponía las manos encima y nos hablaba con un rever demasiado fuerte como para entender algo. Idem con el bautizo. La Romi es re católica, así que lo respeto. Los padrinos, hasta por ahí nomás pero hacen el esfuerzo. ¿Yo? Espiritual a concho, pero sin sotanas de pormedio, por favor. Y no malentiendan, ah? Fui demasiado católico. Demasiado, pero estudié mucho y llegué a darme cuenta de las tremendas faltas, incongruencias y manejos políticos que han vuelto a la Iglesia (o la muestran, porque siempre lo ha sido) como la Empresa más rentable de la tierra. Que lata las charlas. Que lata que sólo el 10% de los curas sean clever enough como para (como me ocurrió hace un año) hacerte volver a la Iglesia explicándote que obviamente la Iglesia es tan imperfecta como el Eklesios que la conforma. Obvio, errar es humano. Pero de ahí a volver a quedarme dormido por los cantinfleos “El amor de Dios Padre, Eterno dador de la misericordia celestial que conforma y confirma nuestra plenitud de sabiduría ancestral que… ¡¡¡AAAAGH!!… ¿dónde está el Fast Forward? La Iglesia está mal. Cada vez menos matrimonios. Cada vez menos fieles. ¿Y por qué? Porque se quedó atrás. Lacán dice que las iglesias en general no pueden acercarse al hombre porque pierden el Mito, pero cuando el Mito es incongruente y la gente a su alrededor son puros Padres Gatica… uf. Mejor me salgo, oiga. Me bastó escuchar a la tipa esta de las charlas hablar de “las otras sectas raras estas, como los canutos”, y un par de comentarios casi de skinhead como para hacerle un scaneo rápido y darme cuenta de que sorry, Romi, pero a la próxima charla me va a doler la guata, la cabeza o algo así. De ahí te cuento. Prefiero ser católico a medias que cínico completo.


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