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  • Foto del escritorCristián Ritalin León

Adictushi


Esta semana me bajó un antojo casi enfermizo por el Sushi. Un hambre nipona que nisiquiera me dio tregua hasta el fin de semana, cosa de poder prepararlo yo y hacer esas bandejotas-para-dos que en cualquier restorán japonés te la venden como “para 5 o más”. No. No aguanté. Y es que, aunque les suene freak, lo antojado que soy se triplica cuando la Romi se embaraza. Y eso incluye absolutamente a mi comida favorita. Así que esta semana –con dieta a cuestas y todo- he peinado la zona buscando el no va más de este gusto adquirido que ya me tiene casi sin cheques restorán. Porque, pese a lo barato que es hacerlo, si vas a un restorán japonés el katanazo te llega fuerte. Así que asumiendo mi adicción, partí mi peregrinar con mi buen amigo & dupla H al eterno Akai Sushi, en Carmencita con Presidente Riesco. Un lugar que, pese a no ser la opción más barata de la zona, tiene los mejores y más generosos rolls. Harto queso crema y pescado. Poco arroz y bien prensado. Buena sopa Miso y atención perfecta. Además es el punto de reunión obligado de varias modelos, así que la vista es siempre un agrado. En fin. Seguí mi semana de sushi probando con el famoso Sushita. Un restorán de sushi-rápido instalado en pleno food garden de El Bosque. Sus precios, sospechosamente baratos, siempre me mantuvieron alejado. Pero qué tanto. El antojo es más fuerte. Así que me tiré a la piscina y pedí el Menú 4, que incluía 17 piezas (de las cuales 4 eran unos rolls minúsculos que casi cuentan como 1), por apenas $2.590. Toma. Sin anestesia. Me gustó, pero no me mató. Como para un 5.0. Mucho arroz, pero salva por todo el queso crema y el pescado ultra fresco. Por el precio, decente. Además, nunca había probado un roll criollo, con cebollín, ají y tomate. Mish…

Alejándome de la oficina, llego al Sushi Roll`s, en Guardia Vieja (casi esquina Barcelona). El lugar es acogedor, con buena música y buena atención, así que es mejor quedarse que llevar. Los rolls suelen tener mucho arroz y poco relleno, pero también son pasables. Por el precio, no se puede pedir mucho más. Además, en el segundo piso tienen rodizzio de Sushi. Not bad, but not that good.

Luego está el clásicoy cercano Sushihana, en la Portada. Buen sushi y buena música. Aunque he visto a la insoportable de la DJ Electra tocando ahí algunas noches así que, por lo pronto, paso. Pero si de sushi increíble se trata, el Ichiban (que está en una callecita a la derecha al pasar el Alto Las Condes hacia el norte, por Padre Hurtado) es el mejor lugar que conozco. Trendy, ultra top –y ultra caro, así que afirmense-. Pero las lucas se van con gusto. Créanme que nunca habrán probado un sushi tan increíble como ese, aunque algunos sigan diciendo que no hay restorán japonés como el Matsuri, del Hyatt. No sé, ah. Habrá que ver.

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