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  • Foto del escritorCristián León

In-bound. Out-bound. No bound.

Esta mañana entre la locura de los desayunos, ducha y demás, me metí un segundo a LinkedIn. Uno de los primeros posteos que vi, me prometía un eBook que me pareció super interesante para mi agencia. Así que, sin dudarlo, ingresé mis datos, esperando recibir ese contenido... Pero, ¡sorpresa! En lugar de un enlace de descarga o un correo con el eBook, recibí un mensaje de WhatsApp automatizado invitándome a una llamada.

¿Una llamada? ¿En serio? No era lo que esperaba, ni lo que quería.

Chan.


El Inbound Marketing se ha convertido en una palabra de moda en el mundo digital. "Se supone" que es la manera correcta de intercambiar tus datos, por contenido valioso. Una estrategia para atraer, seducir y conectar con los prospectos en su propio tiempo; y que en RTLN usamos constantemente con buena parte de nuestros clientes B2B. Y con muy buenos resultados! Pero, ¿qué pasa cuando el "atraer" se convierte en "empujar"? ¿Cuándo el seducir se siente más como un acoso?

La definición de "Inbound" es, literalmente, "viajar hacia un lugar particular, especialmente al regresar al punto de partida original". Pero, si soy yo quien tiene que hacer todo el viaje, entonces algo no está bien. Si me prometes un eBook y termino recibiendo una invitación no solicitada para una llamada, me perdiste.

No gracias, estoy vitrineando. Buscando algo que llene mis necesidades, no algo que me desvíe de mi camino.

El verdadero Inbound Marketing se trata de entender al cliente, de ofrecerle lo que realmente necesita y quiere, en el momento adecuado. No se trata de forzar una conexión o de desviar al cliente de su camino. Se trata de ser relevante, de ser útil, de ser necesario. Y tiene un efecto acumulativo: El inbound, el crear contenido relevante y útil, auto-filtra a los que vitrinean de los que realmente van a comprar. Y, en quienes hoy no les interesa tu producto, inicia un proceso de seducción. Cuando realmente necesite tus servicios, sin duda me voy a acordar de ese newsletter que me devoro cada viernes (ejem).

El inbound genera, en el mediano plazo, leads de calidad. Atrae, no empuja. Y además fortalece tu imagen de marca, al volverte un líder de opinión de un tema que sin duda me interesa... pero que quizás todavía no quiero o no puedo comprarte.

Así que, queridos marketers, la próxima vez que piensen en implementar una estrategia de Inbound Marketing, recuerden: no se trata de ustedes, se trata del cliente. No me hagan viajar si no es necesario. No me desvíen de mi camino.

Sean relevantes, sean útiles, sean necesarios. Sean empáticos.

Ah. Y sigo esperando mi eBook.



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