• Cristián Ritalin León

Viva el wi-fi!!

Pensé que me iba a dar síndrome de abstinencia de Internet.. pero heme aquí, en el Valle del Elqui, full conected!!. Y ni el turbulento vuelo de anoche ni la histeria colectiva por el supuesto mal tiempo de hoy me sacan la sonrisa. Ha estado espectacular, full producido y con un equipo de lujo. Bryan Welch en persona es nuestro director de fotografía y ni yo ni Larraín, el director, podríamos estar más felices de trabajar con él.

Pero vamos por partes. Anoche, luego del mentado vuelo -en el que, por primera vez en mi vida, leí una revista de avión entretenida- y luego de subirnos al auto arrendado (que nunca fue 4×4 porque los caminos de por acá están todos pavimentados), llegamos a la Hostería Vicuña. Una casona antigua atendida por esos típicos mozos onda Club de la Unión, con un piano de cola antiguo que obviamente usé apenas lo vi. Tras conversar con Mr. Welsh (ya me estoy acostumbrando a su presencia, pero para que me entiendan es como trabajar con el Spielberg de la dirección de arte) y escuchar música en el Ipod del director, probamos un vino del valle del elqui (!!) Cavas del Valle Gran Reserva. Onda 1865, pero todavía mejor. Uf. De ahi, no dio para mucho más. Comimos en el comedor (donde había otro piano, tan antiguo que tenía para colgar candelabros), conociendo al equipo y probando cosas de la zona frente a la chimenea. Luego, cruzando los dedos porque el día estuviera despejado -todo ese día había estado nublado y el director y todo el crew estaba armando ya un plan B-, me pegué una ducha vergonzosamente larga y me acosté a ver cable, usando el minibar como si no pagara yo. Y claro. No pago yo. Je. Hoy, amaneció el día increíble. Así que luego del desayuno -el lugar es impresionantemente grande, así que intuyo que en verano se debe llenar- salimos a la cancha de babyfutbol para ver llegar al helicóptero. Uf. Menos mal que era chico y sólo cábían el piloto, la cámara, el asistente y el director. Porque no way i´m getting inthere!! El resto del día fue ir y venir e ir y venir y cambiando locaciones y comiendo cruditos y empanaditas de camarón, palmitos, ceviche y chocolates. Son las 18.30 y todavía no puedo comer más. De ahí, pasamos a ver como va la botica, que filmamos mañana. La locación y la calle a usar mañana -supuestamente el pueblo de Campanario- está emplazada en DIaguitas. Un pueblo al que hace poco le pavimentaron la callecita principal así que estaban todos felices.. Hasta que se la volvimos a llenar de tierra. Para hacerla más con “onda”. Jaja, me imagino lo que pensará la gente del lugar. Y ahora, pisco sour en mano, estamos eligiendo la ropa de DOn Jacinto y su ayudante, planeando el día de mañana y organizando una salida a Mama Yuca -el observatorio- más tarde. Estoy raja, pero feliz. Porque nos está saliendo todo increíble, he conocido lugares preciosos, un equipo de lujo… Y, claro, porque estoy conectado. Mañana les cuento más. Bye!!

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