• Cristián Ritalin León

Zoom, whush y sonidos afines

Ring Ring… Suena mi celular, y adivinen quien es: la corredora de propiedades. Tengo mi depto a la venta hace unos 11 meses, y justo ahora, entre piqueros y mariscales, aparece un comprador. Y urgido, porque tiene que cambiarse antes de marzo. Así que apuro las cosas pero desde mi blackberry: ok, dale con los papeles. Sï, los reviso acá… Pero el bichito parte molestando a la Romi, que se empieza a poner nerviosa. “¿Volver en 2 semanas más, y 1 después el cambio?” Claro, la pobre con trauma porque la vez anterior le tocó el cambio sola: yo con pega nueva, no podía pedir, el primer día, “libre por cambio de casa”. Luego el bichito me llega a mi. Su Facebook: “Estresada por el cambio de casa”. El mio, “Estresado por la Romi y el cambio de casa”.

Así que la pensamos harto, y le pegamos un recorte al norte, si bien no a las vacaciones: 11 días después de enfilar al paraíso nortino, venimos de vuelta cantando Mazapán y soñando con qué cuadros vamos a poner en el living. Una por otra.

Así que acá estoy: le pusimos turbo a las vacaciones, hicimos en 11 días lo que pensabamos hacer en 20, y ya estamos apilando cajas mientras, con la otra mano, veo los papeles del depto y la búsqueda de la casa. Cosa que, dicho sea de paso, ya está casi cortado: encontramos la casa que queríamos los dos, y sólo falta que el dueño diga “ok” para empezar los trámites.

Así que en una de esas mis vacaciones siguen post papeleos. Todavía me queda 1 semana y 1 día. Esta vez, a la parcela, donde seguro que seguimos pensando en las cortinas y en los asados de inauguración… pero sin ese urgimiento de más. Esta vez, de vacaciones. Denuevo.

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