• Cristián Ritalin León

Zen attitude

Cuando era chico estudié Judo con un sensei chileno que había vivido por muchos años en Japón. Tras haber estudiado con el único Maestro que había llegado al cinturón rojo y blanco en los últimos 50 años o más (en Judo, luego del 14vo. Dan de cinturón negro, viene el rojo con blanco y luego el granate, que nadie ha ostentado por más de 500 años), este patiperro se convirtió en el típico sensei de las películas, versión criolla. S-e-c-o. En dos segundos te desarmaba. Lo atacabas con un cuchillo, en mala, y antes de que dijeras “auch” ya estabas boca abajo en el tatami. ¡Hasta había salido en “El Mundo al Instante”!, como nos demostró en un video que trajo una vez a la clase. El problema fue que no pudimos aguantar la risa y terminamos haciendo tantas sentadillas que todavía me duelen las piernas. Pues bien: este sensei fue quien me enseñó a meditar, a “sentir” la energía del oponente (y, por ende, de la gente en general), a manipular mi ki para evitar mareos post copetes, depresiones e, incluso, a cambiar mi autopercepción. Tal como lo oye, oiga. Me acordé de esto leyendo el blog de la Pame. Como bien dice mi presentación de este blog, “todo es un estado mental”. Un conocimiento budista que pude comprobar por mí mismo. Recuerdo que, todavía no muy convencido de esto del Ki (o “chi” en chino), salía con mis amigos a carretear a alguna parte y probaba las enseñanzas de mi sensei: me paraba frente a un espejo y me decía “Eres lo peor, nadie te pesca. Las minas no te quieren. No eres nadie”… Y, claro, por muy producido que fuera, no lograba sacar a bailar a nadie, ninguna mina me pescaba… todo mal. A la semana siguiente, me miraba en el espejo y me decía todo lo contrario. Y, sin más producción que la vez anterior, estando sentado tomandome algo, llegaba una tipa y me metía conversa. Así. Digno de Ripley. Porque así de fuerte es el poder de la mente. Te cambia las percepciones, te cambia a ti mismo. Si quieres hacer algo, no pasa por intentarlo, sino por convencerte de que realmente lo quieres hacer. Por eso ves tipas que, siendo genéticamente gordas -con papás gordos y todo-, terminan siendo modelos. O tipos que tu los ves de la mano de la tremenda mina y te preguntas ¿¡¡Cómo?!!… Creyéndosela. Haciéndolo. Así de simple. Hagan la prueba. Si están medio copeteados, autoinflinganse rabia, aprieten las mandíbulas, suban su ki, y chao mareos. Si van en una micro, QUIERAN que alguien que está adelante suyo los mire y no se sorprendan cuando los mire. ¿Nunca han mirado hacia arriba, justo para ver a alguien que, desde un 5to. piso los estaba mirando? ¿Nunca han tomado el teléfono y justo alguien está de la otra linea, sin que haya sonado aún el timbre? Mamba y Cacho se acordarán de esa comentada clase de taller creativo que tuvimos una vez, en que nos hicieron una “alineación cerebral” usando el chart de la Nasa. Con una serie de ejercicios psicomotores medio lateros, los hemisferios se compaginaban. Al final de la clase, el profe nos advirtió de que cosas raras nos iban a pasar ese día. Plop. Al día siguiente, todos comentaban que se habían encontrado con amigos que no veían hace tiempo, que les había pasado cosas rarísimas… A mi me pasó, por ejemplo, que me faltaban 10 pesos para la micro y justo en el suelo encontré una moneda. Y más tarde, me encontré con una ex que no veía hace mucho. ¿La explicación? Simplemente nos despertamos. Quedamos más atentos a lo que supuestamente pasa todos los días. Cosas tan increíbles que no podrían ser coincidencias. Así que busquen en internet ese chart, háganlo y crean. En ustedes.

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