• Cristián Ritalin León

Y yatata y yatata…

Si hay algo que me gusta de mi trabajo es poder conocer gente entretenida todos los días. Hoy, por ejemplo, vamos a filmar un comercial con Polaco, uno de mis directores favoritos (el que me hizo el de Alto del Carmen), así que métale catering y conversa buena parte del día. Aunque hoy prometí que desde hoy y por 3 semanas voy 5 días a a la semana al gym. Me aburrí de andar entrando la guata. En fin. El viernes fue cuento aparte: Con el frío que hacía, estuve todo el día en locación (una casa increíble en Vital Apoquindo, casi al final de los cerros) filmando con Qüence y el “Pollo” Fuentes en persona. Plop! Al principio, lo reconozco, me pareció que iba a ser una de esas típicas estrellitas autistas, así que me aprontaba a enchufarme a mi mp3, cheescake en mano (¡cortenla con el Catering!!!)… Pero nos pusimos a conversar, ¡y resultó ser un tipo demasiado simpático! En filmación, les he contado, lo peor son los tiempos muertos. Entre toma y toma hay que arreglar las luces, cambiar maquillaje –en este caso el Pollo hacía 2 personajes a la vez, así que métale cambio de ropa y maquillaje cada hora- así que las filmaciones normalmente son muy largas y tediosas… A menos que encuentres a alguien con quien conversar. Este fue el caso. 3 horas en que el buen “Jose Arfledo” me contó unas anécdotas demasiado entretenidas. El tipo, en su época, fue el Elvis Presley chileno. No podía salir porque las minas lo dejaban en pelotas con tal de tener un pedazo de su ropa de recuerdo. Lo besuqueaban. Lo acosaban. Si quería ir al cine, debía entrar cuando la luz ya estaba apagada… Y así. Al final, decía, como partió tan temprano en esto (17 años) y su mejor amigo (Buddy Richard, alias Ricardo Toro) estaba en lo mismo, se le hizo algo más normal, y parte de la pega. Onda el precio a pagar. Así que entre corte! y “cámbiate ese fondo”, hablamos de historias freaks, historias de desmayos, de escapes, de muchos recorridos por chile… Y, claro, cuando estabamos a punto de terminar la última escena, le pedí un favor: Que me grabara un ringtone. Así que ahora, cada vez que me llaman a mi celular, suena “Y yatata y yatata…” La Romi me mira con cara de “estás loco” cuando lo escucho y me río (cada vez que suena lo hago). ¿Pero no les parece divertido?… A mi sí! Grande, pollo.

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