• Cristián Ritalin León

Res(e)t

La imagen es esta: pasto. Eso. Pasto. Pasto verde. Tan verde como cuando cierras un ojo y llevas puestos esos lentes 3D. A un lado, tus chalas tiradas; una botella de Vital sobre un chal blanco… Y unas patas regordetas que se mueven entre gorgeos. Olor a pasto. Olor a colonia de guagua. Olor a perro. Pero no ese olor a perro. Olor a tu perro; recién bañado y esponjoso y con sus patas de algodón encima de ti. Ah, y una cola peluda a un lado. Un borrón en beige que entra y sale de tu visión periférica.

Sábado en el parque. Solos Nicolás, la Mopa –que, como cualquier mujer, va a la peluquería y le cambia la autoestima; se cree la raja- y, claro, yo. Agarrando a mi guatón de 9 meses y jugando con él. Creyéndome que estamos de vacaciones y a mis espaldas está la piscina. La Mopa, corriendo y perdiéndose por dos minutos, para volver y sentarse como si nada en el chal. Sale, patuda. Y el sol. Y los árboles. Y nada más. Nada más. Esto es descansar, señores. Esto es.


* * * La otra imagen es esta: mi cama, con esa pátina anaranjada que le dan las cortinas cerradas con el sol pegándoles desde fuera. Y las manchas verdes que te llegan de los cuadros, de los cojines. Blancos y pistachos y naranjas. Enviroment designed for your relax. Y el libro de Chuck Palahniuk que se lee al ritmo de un disco de chill-out. Y tú sentado en el bergiere de tela blanca, con los pies sobre el plumón blanco y el viento tibio que entra por los ventanales abiertos. Y el sonido de las hojas al pasar. Y nada más. Eso, también es descansar señores. Eso también. * * * La última imagen es esta: Una bandeja con quesitos, papitas, aceitunas, frutillas y una michelada en el velador. Y la Romi a un lado y el control en la mano… y PLAY. Play. Nada más. Nada más.

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