• Cristián Ritalin León

punto kar

Cuando el fin de semana está bueno, invariablemente la semana se viene cuesta abajo. Así que hoy, siempre pendiente de los gustos voyerìsticos de mis fieles lectores (promedio 1.000 visitas al mes, que no está nada mal, paso el dato por si me quieren comprar espacio publicitarioOoo), voy a evitar darles la lata con mi rutina semanal -lo único notable de hoy fue el almuerzo primaveral en la terraza del departamento, con la Romi y Hans-, así que métale raconto (rewind cognitivo, que le dicen) hasta el finde, que se me pasó y estuvo notable.

Play. El sábado estuvo buenísimo. Luego de preparar todo el día la juntada, pusimos música étnica, iluminamos sólo con velas y nos mandamos un picoteo digno de foto: guacamole, pizzetas, philadelphia con sésamo, (¡ñamiiii!!), unos roncillos, unos vinillos… Hans llega con el laptop bajo el brazo, lo conectamos al equipo del living, póngale micrófono y… ¡¡KARAOKE NIGHT!! Llevábamos semanas organizandolo, y finalmente salió. Lástima que la Carola y Ricardo no pudieron ir -a última hora su hermana no pudo quedarse de babysitter-, porque estuvo absolutamente de pelos. Desde Maroon 5 hasta Rafaella Carrá. Desde desafinazos monumentales hasta vibratos de antología. Y glubs y ñams y jajajás. Pero… cha-cha-chaaan… de pronto, tipo 12, suena el teléfono. Mi hermana. Que de vuelta de la comida donde fue (sola), le ropen la ventana y le roban la cartera. What?!!… Y mi viejo, tranquilito como es, en vez de preguntarle que qué le pasó, la empieza a retar frente a toda la gente en pleno Vespucio. 12 pm. 23 años. ¿Capische? Así que, se entiende, llama a su amigui (que da la casualidad que es la mia signora) y se viene a alojar, como pa pasar el mal rato entre canciones y ron, mientras yo reto a mi viejo cual papá retando a su hijo. De hecho creo que usé su mismo tono de voz. En fin. Llega la Pepa, le doy un vaso de algo, toma el micrófono y ¡zas! se le acaba la batería al laptop. Venía cargadita la nena, parece… porque el cargador no estaba. Ok, sería todo, que rico verte… Seguimos conversando entre pizzetas y cocalight como hasta las 4. Se fue la Fran, se fue Hans, me acosté yo.. y las 3 cotorras, obvio, conversando hasta las 6 am. O eso me contaron cuando me desperté a las 11 am con el teléfono, que habían encontrado los documentos y llaves de mi hermana. Así que volví a acostarme, ya sin la preocupación del famoso robo, y me prometí hacerle replay a la juntada musical. Esta vez, eso sí, con cargador.




Hans cantando, la hermana de la Romi concentrada… y el posero del medio en pleno trasnoche.

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