• Cristián Ritalin León

Pongale stop nomas


A partir de una historia mínima que fluye con soltura, Scherson desliza su cámara por un Santiago cotidiano como el que más y que se hace atractivo gracias a su mirada aguda, que se posa donde nadie que no tenga su sensibilidad habría reparado”

¿hasta cuando vamos a tener cine chileno tan soso? ¿Hasta cuándo vamos a tener que seguir aguantando la factura nacional con gusto a nada? Yo siempre caigo denuevo, porque siempre prometo no ver más cine chineno pero vuelvo a confiar en que “esta vez sí”. Que “ahora sí que despegamos”… pero no. Y parece ridículo que en el 2005 las historias sigan siendo la nada misma y el guión te siga llevando a una peinada sosa de narración inconclusa con la cantidad de películas que nos llegan y la cantidad de televisión que consumimos y que, mínimo, nos debieran enfocar hacia donde va la cosa… Pero no. Play no aprendió. Y tiene aciertos, claro. Como buena parte de la música y la dirección de arte tras los títulos del comienzo. O la escena (mal lograda, pero con una buena intención) de la protagonista peleando con una vieja a lo más Street Fighter… Pero ahí queda. En una historia que a nadie le importa porque no es nada. En una pincelada sosa a un santiago fome que no tengo ganas de ver en la pantalla, porque para eso me pongo un cristal frente a los ojos cuando salgo de mi casa. Opera prima o no, cambio tu play por stop y eject, y ahora sí que la terminé con el cine chileno.

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