• Cristián Ritalin León

La termografía lo demuestra

La semana anduvo perfecta hasta por ahí por el miércoles. Bien. Harto trabajo, obvio, pero bien. Campañas entretenidas y un Happy Hour con clientes al Lamu que me dejó medio huasqueado… Pero bien. Osea, considerando que me tomé: – Un cosmopolitan (con el estómago vacío, vale x 2) – Un martini pepper (agh, que cosa más picante! Si van a la zona Vip, debajo del segundo asiento, lo van a encontrar intacto; de nada, oiga) – Bali (con licor de Maca, lima y un dejo a crema de manos que tampoco me gustó mucho) – Un apple martini – Unos cuantos sorbos de Level puro (exquisito, pero uf, vodka puro al fin y al cabo).

Eso, entre buena conversación (desde psicología hasta publicidad, y de vuelta hasta los estrenos de la semana), sushi y picoteo tex mex, me tuvo hasta las 2 am livin´ alright– Pero de ahí llegó el jueves. Caña. Hachazo. Peatonismo. Una campaña increíble presentada y una voltereta en flip-flop hexagonal del cliente que volvió lo “brillante” en “mmm, no sé si es lo que AHORA necesitamos”… Y trasnoche. Maldito, maldito trasnoche. Campaña. Todo bien hasta el revisor. De ahí, todo mal. Nada. Y trasnoche. Más trasnoche. Sushi conversado (quítale un punto negativo), más trasoche (vuelve a ponérselo)… Y un fin de viernes con el ya clásico… “Mmm… creo que hay un problema de brief”. Mirada velada de odio a cuentas. Trasnoche en vano. Peatón. Moto. (No viene al caso, pero sumó a la rabia) Y se funó mi ida a ver Spiderman-3. En cristiano, la curva de la semana fue una perfecta “U” inversa. Todo bien, terminando con todo mal. Hasta que, claro, salgo de la oficina, tomo un taxi, paso los malditos tacos… Y me despojo de Ritalín. Chao reloj, chao celular. Pesco las llaves, tomo el auto y vuelo hasta mi “dealer” (Sucre con Lyon, infaltable). Arriendo una de esas pelis de fácil masticación (“Miami Vice“, cosa extraña, gana ante Scoop de Woody Allen, según my personal-critic-and-videoclub-owner), vuelvo rápido, reviso la correspondencia: Blank. Placeres. Detalles. Lectura light para un finde con el cerebro desconectado y en remojo. Perfect. Reviso el refri. La Romi lo llenó de picoteo en potencia. Nice. Las cuentas llegan. No me cobraron la Tv satelital. Cool. Se acabó la semana. Machitún mental. Los niños en la cama, el scaldasonno listo… Y qué, yo aquí escribiendo?… Seré gil. Shau.

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