• Cristián Ritalin León

Futurología

Celular, PDA, computador, dvd, alarma, Ipod… Todo digital y todo por separado. Todo con botoncitos y pantallitas. Todo casi igual. ¿Cuándo será el día en que finalmente tengamos simplemente un aparatito del tamaño de la mano donde podamos hacer todo? Nos levantamos y lo apretamos para que deje de sonar el despertador. Lo presionamos otra vez y nos prende la tele. Al salir, lo usamos para cerrar la puerta y conectar la alarma y encender el motor del auto (esta vez, claro, por seguridad te pide que pongas el pulgar sobre la pantalla). Ves el reporte del tráfico, eliges un Podcast preciso de las noticias que quieres oír y viajas escuchando los mp3 directamente en la radio. Suena una vez. Te acaban de cobrar el peaje. Al llegar a la oficina, lo pasas frente al sensor de tu estacionamiento para accionar la barrera, luego para abrir la puerta de los ascensores y para llegar a tu piso sin tener que marcar el número. Abres la puerta pasándolo por el sensor, pasas por la vendomática y lo acercas para que te descuente los $300 del café, luego te vas caminando hasta tu escritorio, donde simplemente lo pones cerca del teclado y la pantalla plana que tienes ahí y se vuelve el CPU de tu computador. Hablas con tus clientes, cierras negocios, bajas música, ves las fotos del fin de semana y terminas de editar el video del cumpleaños de tu hijo antes de que suene el teléfono y recuerdes que vas tarde al cine. Llegas al lugar corriendo y sólo pasas el aparato por el sensor ubicado en la entrada de la sala (un cartelito electrónico te dice que quedan cupos aún), te sientas en la butaca y, si quieres, enchufas los audífonos al aparato para oír la película en español (o francés o alemán o belga o…) ¿Cabritas, bebida? marcas el número que se ve discretamente a un lado del telón y una tipa te encuentra, via GPS a tu puesto, para pasarte tu compra. Todo ya está descontado con el sms que enviaste. Al terminar la película, te piden que le pongas nota. Ok, 10 más de esas encuestas y tienes una entrada gratis. Mientras caminas hacia tu auto, enciendes el scaldasonno de tu cama via sms. Pagas el estacionamiento (sensor), llegas a tu casa (te pide nuevamente que pongas el pulgar) y ves la película que el mismo aparato te grabó mientras estabas en el cine. Pero no terminas de verla. Es tarde y estás cansado. Presionas un botón, seteas la alarma y todo el departamento vuelve a estar en silencio. …

A propósito: salió el Nano Ipod. Esta es la foto. “MMmmm… Nano Ipod”… (léase como Homero)

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