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  • Foto del escritorCristián Ritalin León

From ad till dawn

Trasnoche de jueves. Un clásico publicitario que hace tiempo que no sentía en carne propia. Hasta hoy, claro. Porque hoy, jueves con sentimiento de miércoles, ha sido un día de buenas nuevas (de ahí les cuento), de almuerzos camuflados de reunión, harto rayar croqueras y mucho trabajo. Harto. Tanto, que me duele un poco la guata de reírme tanto. ¿Suena raro? Nah, es que eso es lo rico de esta pega. Trabajar en grupo -como normalmente se hace- es conversar en grupo. Hablar de la campaña, e invariablemente –como buenos creativos de agencia- despegarnos del tema hasta confines tan insospechados como el secreto de un buen pesto y por qué a los Nazis les dio con los judíos (tópicos que, les aviso, pueden tomar como tema de su comentario). De ahí, voleos entre anécdotas y trivia, para finalizar en un gritado y dramático “oOoh, se me ocurrió una idea increíble con eso”.

(Ejemplo de idea increíble de verdad: llegaron los canguros al Zoo) (Ejemplo de idea increíble de verdad: crema para las uñas) (Ejemplo de idea increíble de verdad: museo van gogh) Y se anota y se dice “mm, ta guena” y vuelta al ciclo. Así se trabaja en una agencia. Pero me salí del tema. Es jueves, estoy trasnochando y el club de Tobi en mi depto. que iba a pasar al unísono de la salida lésbica anual de mi señora…se fueron al carajo. Y mejor se los explico para que no piensen mal (aunque les apuesto que subí el rating): la Romi y la Coté, su amiga-yunta-comadre-absoluta, tienen la rara y periódica costumbre de celebrar su amistad cada año por estas fechas, saliendo a un happy hour las dos solas. Le dicen su “cumpleamigui”, y es indispensable para renovar sus votos de amiguis. Lamentablemente, es jueves y trasnocho. Así que el baby sitter no está disponible. So sorry. Next week. Tururúp. Siguiente. Qué le vamos a hacer. Además, no me puedo quejar. Los trasnoches no pasan tan seguido como antes. Antes era un egipcio de la publicidad. Hasta que vi la luz, aleluya, y me preocupé de vivir un poquito más. No como hoy, claro. Que es jue

ves y trasnocho. Un clásico publicitario. Tan clásico como el sushi de más rato, las conversaciones mientras los AD terminan la gráfica. Clásico como las ojeras de mañana, la chaqueta y los jeans; los mokachinos apurados frente a la impresora, las dos tremendas presentaciones de mañana (lo clásico es una, pero la adrenalina no es proporcional)… y el ¡por fin es viernes! que voy a gritar desde el piso 7 apenas acabe el día. Clásicos. Clásicos todos.


Pizza o sushi? Cachipún primera.

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