• Cristián Ritalin León

Filmando te

Que estarìa todo el día… Filmando Te

Cuando se viene una filmacion, siempre la espero porque sera un día de harta conversa, de modelos, de catering (dicese de un tipo que no se queda contento hasta que el cliente -osea la agencia, osea tu- no queda total y absolutamente lleno con los tacos, jugos naturales, sandwiches o lo que sea que tengan para hacerte engordar) y lugares o exoticos, casas gigantes o estudios topisimos. Si, eso es lo que esperas… Pero una vez que llegas a la filmación, que viste a las modelos, que paseaste por la mansion donde filman y te lo conversaste todo con el director y su crew… Empieza la razón por la que, seguramente, los actores de Hollywood cobran millones por filmar algo: Los tiempos muertos. ¿Hay algo mas pastoso? No sacas nada con llevar libros, porque fijo que apenas lo abres, te piden tu opinión para las luces, las tomas, el maquillaje o el traje de baño de la modelo -bueh, para esto último no me quejo-. Todos se mueven, los iluminadores pasan por entremedio de donde te pongas y estás constantemente con la impulsiva necesidad de ponerte en un rincón con la guata adentro para que no te digan pidiendo “peeermisoooo”…

Hoy, fue unos de esos días. Filmación de Té Supremo, día 1. Entremedio de los “acción”, “cortes” y “qué se va a servir(se)”, y sólo porque tuve la suerte de estar filmando a dos cuadras de mi depto, me escapaba para leer mis emails, chequear mis datos para la devolución del S.I.I. -que este año se me complicópor mi cambio de pega, así que todavía estoy juntando los papeles- y jugar con la Mopa mientras hacía zapping eterno. Hasta que sonaba mi cel y embalaba a la filmación justo para llegar al “accioOOooon”.

17.40: Apenas terminé la última toma de la locación, aproveché de juntarme con la Romi en Providencia para ver las últimas compras pre viaje. Me compré una chaqueta tipo adidas, vimos zapatillas para ella (para variar no llegamos a nada) y terminaba de pagar cuando sonó mi celular: ¡Al Santa Lucía!, locación 2. Embalando en mala para poder llegar antes que se acabara la luz, aproveché de estrenar mi chaqueta contra el viento y el humo de los tacos, los adoquines sueltos de la subida del cerro y la mirada de huaso de todos los que estaban en el cerro mientras instalaban el equipo. Filmación perfecta. De vuelta -mientras manejaba con una mano y comía unos maníes del Nuts4Nuts con la otra-, chequeé mentalmente el lugar del día 2, este jueves. Originalmente ocurre en Chiloé (salté en una pata cuando me lo aprobaron), pero acabo de saber que va a ser en Santo Fomingo. Plop. Chao Achao. Maldita post producción digital. Eso sí-, esta vez llevo un libro. No creo que haya nada importante que contestar camino a la playa.

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