• Cristián Ritalin León

Carpe civis

De vuelta del gym -donde, entre el cansancio y el tropel de minas que pasa a cada rato, cada vez es más difícil terminar mi rutina de Aerocombat-, y luego de pasar a pagar el viaje a Viajes Falabella y pecar en Mardone`s con… digamos, unas 4 veces las calorías que acababa de quemar, tomé mi moto y subí por Costanera, disfrutando los últimos días cálidos de la temporada con el visor levantado; empapándome del sol y las hojas y el viento que venía del parque… Entonces me di cuenta que la mayoría de los automovilistas que pasaban por mi lado andaban con cara de perro. ¡En un día como este! ¿No sería agradable que todo Santiago se movilizara en moto?. Cero estrés con el viento por tu ropa, cero tacos… y el sentimiento de realmente estar VIVIENDO tu ciudad, pisando el pavimento en cada luz roja. Sintiendo el perfume de la ciudad… No encerrado en una cúpula de fierro de la oficina a la casa y vice-versa. Recuerdo que lo primero que hice luego de comprar mi primer auto, fue intentar venirme a la agencia en él… pero las ganas se me acabaron al segundo día: entre tacos, malos ratos, lo caro de la bencina y lo ridículo de pagar 40 lucas por dejar tu auto en un cuadrado de cemento, opté por volver a mis raíces scooterísticas. Y 5 años más tarde, sigo en la misma. De hecho, el auto lo uso sólo los fines de semana, y lo tengo a nombre de la Romi!. Y apropósito de ella, me acordé de un hecho que refuerza lo que digo: en Italia, la gente vive más la vida. Los cafés pasan llenos toda la semana. La gente se junta más. Son más aclanados con la familia… ¡disfrutan más su ciudad! Y quizás por eso hay más motos. ¿O me van a decir que no es más cómodo, rápido, económico y desestresante que andar en auto? No te preocupas de los estacionamientos, le echas 2 lucas a la semana en bencina…

Claro, la mayoría de los que no usan este medio de transporte es por el peligro de andar en moto cerca de las micros, o por la cantidad de accidentes que muestran en las noticias.. Pero en Italia, se los digo, manejan mucho peor que en Santiago! Y la cantidad de motos es, a lo menos, 10 veces las de acá. Además, es muy raro que los accidentes en moto no sean por descuido de los propios motociliistas. El poder corrompe, por eso me quedo con mi scooter de 100 cc, que agarra 100 km/h en Kennedy, pero que no da como para andar haciendo piruetas ni saltos mortales. Al final, nisiquiera es cuestión de cultura sino que sentido común: si tu propio cuerpo es tu carrocería, andas más atento, no haces locuras y manejas con las luces prendidas hasta de día. A mi (toco madera) nunca me ha pasado nada!

Pero bueh, parezco predicador. Prueben salir algún día en moto por Santiago en plena semana y me entenderán. Por lo pronto, disfruto de mi “nicho” de transporte, mientras sigo viendo a la gente apretujada en las micros, con la cara de perro en los tacos y uno que otro viejo que ve mi moto con ojos envidiosos cuando lo paso sonriendo solo.

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