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  • Foto del escritorCristián Ritalin León

Basofia 3D

Hoy despertamos con la buena noticia de que alguien había encontrado los documentos del auto. Intactos. Así que luego de que la Romi pasó a hacer la constancia a carabineros (conste que ella quiso), almorzamos rápido y pasamos a buscar a Hans y su hijo martín en nuestro ahora silencioso auto. El destino: boulevard del Parque Arauco. Santiago se veía igual de luminoso y limpio que en la película “Secuestro” de Gonzalo Lira… pero una versión entretenida y bien contada. Luego de que me acompañaron todos a Zara, donde una vez más me di cuenta de que necesito reforzar mi gym o cambiar mi look de frentón, nos separamos: los hombres al cine y la mujer-con-attachment a vitrinear. Me encanta ir al cine con Sebastián. De solo verle esa cara de fascinación, con una mano en las cabritas y la otra sobre la mía, no me importa que estemos viendo una porquería de película… como fue el caso.

¡¡Que cosa más malaaa!! Y reconozco que soy muy pendejo en gustos fílmicos, pero no aguanto una película que trata a los niños como pelotudos. Guiones forzados, actuaciones pésimas… y un 3D descolorido que ninguno de los niños aguantó mucho rato antes de sacarse los lentes y reclamar que se veía raro (¿alguien puede aguantar 40 minutos viendo 3D? A mi me empezó a doler la cabeza). Epílogo: Sebastián que se quería ir, Martín cambiándose de silla y yo comiendo mis gomitas ácidas y mirando la película por inercia. Hasta que se prendieron las luces, algún tarado aplaudió y yo tomé a Sebastián. Cuando salíamos del cine, le pregunto que qué le pareció la película. El, ahora si con sus lentes 3D, se los saca y me dice “¡¡muy guena!!… ¿Vamos a verla otra vez?” Me comí mi última gomita ácida e hice una mueca. Por la gomita y por el comentario.

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